La crisis económica que venimos sufriendo en los últimos años ha reforzado entre los ciudadanos el concepto de la emigración como algo negativo, en cualquier tipo de contexto. El motivo es que, por mucho que el índice de desempleo juvenil haya alcanzado alarmantes cifras, situándose entre los más altos de la Unión Europea, a los españoles nunca nos ha gustado hacer la maleta y salir en búsqueda de mundo.

No obstante, sería muy interesante que lográramos desterrar tal connotación negativa, toda vez que salir a estudiar fuera es una de las más enriquecedoras experiencias que una persona pueda vivir, mucho más si tiene la posibilidad de hacerlo en plena etapa de formación. Y parece que, por fin los jóvenes están captando esta idea.

El incremento, en cifras

Las cifras no mienten y es que, por ejemplo, irse a Estados Unidos a estudiar fue una opción que se vio incrementada en un 14,8% en el curso 2014-2015 respecto del año anterior. No en vano es el tercer destino por el que más estudiantes españoles se decantan a la hora de emprender esta aventura.

Las razones de esta tendencia

Como ya hemos adelantado, la crisis económica por la que venimos atravesando desde hace unos años, ha jugado un papel fundamental en lo que a la toma de este tipo de decisiones se refiere. Son muchas las familias que vienen llevando a cabo una reserva de fondos dedicada a la educación de sus hijos, para que no sean privados de ninguna oportunidad de esta índole.

Es cierto que es un proceso normalmente bastante costoso, pero los estudiantes españoles ven, en esta iniciativa, la posibilidad de mejorar su curriculum vitae y no quieren perderla. También, son muchas las Universidades que ofertan becas y ayudas, para que los costes puedan cubrirse con una mayor comodidad.

En el año 2013, un total de 28.856 estudiantes universitarios españoles se hallaban repartidos por todo el mundo. Los destinos elegidos, por orden de preferencia, fueron: Reino Unido, seguido de Alemania y Estados Unidos. A continuación estaban Francia, Polonia, Portugal, Países Bajos, Italia, Dinamarca y por último Bélgica, quedando claro que los españoles no quieren marcharse muy lejos.

Aunque siendo un pequeño porcentaje, lo cierto es que la necesidad de salir fuera está en aumento y nuestros jóvenes han perdido el miedo a hacerlo, conscientes entre otras cosas de que las empresas valoran más este tipo de perfiles. La razón es que las firmas ya no buscan únicamente los estudios, sino también las habilidades, lo que se traduce en que a la hora de incorporarnos al mercado laboral, hemos de ser capaces de desarrollar competencias transversales tales como el trabajo en equipo, capacidad para tomar decisiones y una larga lista más.

El coste sigue siendo un obstáculo

Es inevitable que este factor condicione, por ejemplo, a la hora de decidir emprender viaje hacia algún país más alejado, como puede ser Estados Unidos, que representa una decisión excelente, tanto por la calidad de sus Universidades como por abrirnos las puertas a un dominio sólido del inglés.

En todo ello hay también un componente psicológico cual es que, son muchos los países europeos en los que pagar para obtener una formación universitaria sigue aceptándose mal. Para que el dinero no frustre las expectativas de nuestros jóvenes, o al menos no del todo, es interesante poder optar a la concesión de una de las innumerables becas que instituciones públicas y privadas ofrecen.

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